Jacobo de ÁvilaJacobo, en ocasiones citado como Diego,[1] fue un religioso español, que ocupó el puesto de obispo de Ávila entre 1195 y 1203. A diferencia de otros obispos de Ávila del siglo XII y XIII, no hay constancia de que mantuviese un papel relevante ni gran implicación en la política castellana. De hecho, hay pocas noticias conocidas de su episcopado.[2] En 1198 fundó la parroquia de San Nicolás en Ávila, donde se colocaron las supuestas reliquias del santo.[3] A pesar de su escasa participación en política, estuvo presente en una fiesta en Peñafiel en 1196, en presencia de Alfonso IX de León.[1] En 1200 viajó a San Sebastián con el rey Alfonso VIII, donde el monarca iba a confirmar las condiciones por las que la señoría de Guipúzcoa se unía a Castilla y donde quedaron ratificados los fueros aplicables a dicho territorio. La firma de Jacobo aparece en un documento vinculado con aquel acontecimiento, si bien con una fecha, 28 de octubre de 1238, posterior a la de su muerte.[4] Junto a los obispos de Segovia y Zamora intervino en una petición del papa Inocencio III para que, a la luz del libro quinto de las Decretales, examinasen una denuncia del maestrescuela de la Catedral de Palencia acerca de una resolución dada por el obispo de su diócesis.[1] Falleció en 1203 y fue enterrado en la catedral abulense, junto al altar del apóstol Santiago.[1] Referencias
Bibliografía
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