José María de la Jara y Ureta (hijo)
José María de la Jara y Ureta (Lima, 1920-Ib., 21 de enero de 1986) fue un periodista y político peruano. Ministro del Interior en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde (1980-1981). BiografíaHijo de José María de la Jara y Ureta (nieto de José María de la Jara y Alvizuri) y de Estela Ureta (descendiente de Manuel Toribio Ureta).[1] Cursó sus estudios escolares en el Colegio de la Inmaculada (Lima). Cursó estudios superiores de Jurisprudencia en la Universidad Mayor de San Marcos y en la Universidad Católica. Pero la mayor parte de su vida lo dedicó al periodismo, colaborando en la revista Caretas, los semanarios Jornada, Oiga y Democracia, así como en los diarios La Prensa, La Crónica y El Comercio.[2] Fue candidato a diputado por Lima en las elecciones generales de 1962. Durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde fue secretario del Consejo de Ministros del Perú (1963-1968); asimismo, fue miembro del directorio del Banco de la Nación del Perú y presidente de la Junta Permanente Nacional de Telecomunicaciones.[2] Tras el golpe de Estado del general Juan Velasco Alvarado, fue elevado a la Secretaría General de su partido, Acción Popular (de enero de 1969 a junio de 1976). Le tocó enfrentar el acoso de la dictadura militar, sufriendo varias detenciones y siendo deportado tres veces. Vivió en el exilio durante cinco años.[3][4] Restaurada la democracia en 1980 con el ascenso al poder del segundo belaundismo, se convirtió en el Ministro del Interior del primer gabinete ministerial de dicho régimen.[5] Desde ese portafolio, siempre complicado, tuvo que afrontar el accionar creciente de la rebelión senderista y la ola de delincuencia urbana. Su viceministro fue Héctor López Martínez, que se convirtió en su estrecho colaborador.[6] De la Jara, que tenía sólidas convicciones democráticas, quiso marcar distancia de los excesos cometidos por la dictadura militar y planteó una política mesurada con respecto a los insurgentes, salvaguardando los derechos humanos y las libertades individuales. Cuando el director general de la Guardia Civil, general Juan Balaguer Morales, hizo declaraciones públicas pidiendo medidas más enérgicas para combatir a la insurgencia, De la Jara lo retiró de su cargo, enviándolo como agregado policial ante la Embajada en Washington.[7] Siempre se mostró firme en hacer respetar su autoridad civil y no se amilanó ante amenazas de insubordinación.[8] Siempre consecuente con sus principios, renunció a su cargo de ministro en agosto de 1981, al asumir su responsabilidad política en la muerte de un estudiante universitario a manos de la policía, en el Cuzco, donde se había desatado una manifestación de protesta.[9] Pasó luego a desempeñar el cargo de embajador en Italia.[7] Publicación
Genealogía
Véase tambiénReferencias
Bibliografía
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